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Reflexiones pluridisciplinares sobre la actualidad reseñada en los medios de comunicación

domingo, 20 de mayo de 2012

Inútil G-8. ‘Socialistas’ y Trichet, causas de la crisis. El remedio requiere años de PIB. La Banca también.




Ya se está viendo que la ruina es lo que dan delas políticas ‘socialistas’ que chupan el dinero de los trabajadores para gastarlo en propaganda demagógica con la que esos dirigentes ineptos, pero avispados para lo suyo, se reparten luego (mediante inventarse puestos socialmente inútiles e incluso perversos) la ficticia  riqueza nacional que ‘construyen’ a costa de endeudar a las Haciendas Públicas.
Es un pavoroso caso de ‘ingeniería contable’, puramente especulativa  al servicio de los fines de  esos gobernantes, que venden’ crecimiento económico que es solamente humo,  pero que a ellos les reporta sueldos y prebendas que --ésas sí--  que son ‘reales’, tangibles y amasables…
Es lo que han hecho en Grecia, hundiéndose progresivamente en el déficit público (gastar más de lo que se tiene), pero extrayendo para ellos --los jefes ‘socialistas’-- unas ‘rentas’ sumamente sabrosas.
Igual Zapatero y sus secuaces --léase, los cabecillas de Autonomías soberanistas (como Cataluña), populistas (como Andalucía), etc.-- han hecho en España, a la que han puesto al borde de la quiebra de los servicios y asistencias públicas. Y también en Portugal, por ejemplo; pero donde están reflotando gracias al rápido cambio de gobierno habido…
Por eso, cuando ahora vemos que los franceses han picado el anzuelo propagandístico y han aupado al Elíseo al ‘socialista’ Hollande, sólo nos cabe exclamar: ¡Dios salve a La Francia !
Lo cual no obsta --claro-- para que carguemos un importante peso de responsabilidad --como reiteradamente ya se ha expuesto en este blog-- a la ignorancia, insensatez y terquedad sobre Economía de un tal Trichet que, con tal de sacar --se sospecha-- rentas más altas poniendo a interés fijo su fastuoso sueldo, dictó manu militari  la subida de los tipos y, con ello, sembró el pánico entre quienes sostenían la vida de millones de personas a base de haberles concedido préstamos que empezaron a dudar que les pudieran seguir abonando.
Y es que la actual y frenética crisis económica europea tiene una  causa y dos  remedios a aplicar simultáneamente.
La causa próxima es, como decimos, el pánico desatado al haber provocado --con subir los tipos de interés-- la retracción de las compras, la consiguiente parada de la producción, la correlativa y explosiva eclosión del desempleo, la masiva aparición de fallidos, el descuadre de las cuentas,… y el intento, entonces, e imposible, de querer ‘realizar’ inmediatamente créditos que estaban contratados a largo --incluso muy largo-- plazo: créditos que concertados contando con la producción (PIB) mundial de muchos  años, no puede haber dinero en el mundo que ‘anticipe’ de golpe ese PIB de varias décadas posteriores… y que ya, además, jamás se va a recolectar por culpa de la recesión desencadenada.
Ante esto, es evidente que el primer remedio es que los Estados reduzcan gastos buscando el déficit cero, es decir, el atenerse a nunca gastar más de lo que se tiene.
Pero el G-8 no se entera que simultáneamente  con eso se impone igualmente atender al segundo concepto básico: que la deuda ya contratada a plazos determinados no se puede pretender que desaparezca de la noche a la mañana. Porque, como insistimos, sufragar esas deudas está previsto gracias al PIB generado durante los plazos fijados, y ese PIB no se puede ‘adelantar’  porque el correspondiente dinero, simplemente, ¡no existe! aún.
Por tanto: bien está el compromiso estatal de reducir progresivamente el déficit público hasta llegar al déficit cero  que jamás debió repudiarse; pero es una estupidez  --porque es algo imposible-- poner unos plazos perentorios para la conquista de ese déficit cero.
Los Presupuestos (cuentas estatales) equilibrados no se pueden exigir  inmediatamente, sino que hay que contar con un tiempo de acercamiento progresivo a ellos: con varios’ años para la corrección, paulatina, del disparate ‘socialista’ de ‘vivir del cuento’.
Igual sucede con la Banca. Sus activos se han depreciado por la crisis, sí. Pero esos activos siguen estando ahí, y no hay más que esperar  un poco  para que vuelvan a sus valores iniciales. Por tanto, es un disparate alarmarse y querer ‘provisionar’  (cubrir) con dinero en efectivo lo que siempre contó con el PIB sucesivo  de los años venideros. Porque ya hemos dicho, y reiteramos --a ver si se enteran de una vez esos ‘economistas’ aquejados de miope usura-- que pretender realizar ¡hoy! los créditos (o los activos ) previstos ‘a plazo’, es sencillamente imposible. Y semejante estupidez sólo lleva a la quiebra del sistema.
La ‘walkiria del IV Reich” --léase, Ángela Merkel y sus acólitos-- debiera pasar por la escuela primaria otra vez para enterarse de lo que aquí decimos. Siempre y cuando, claro está, no esté de maestro en ella un tal Trichet que por su ignorancia ha hundido en la miseria al mundo entero.

Prof. Dr. Fernando Enebral Casares


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